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¿Qué es la ley de Etiquetado Frontal de Alimentos?

Regula la información que brindan las empresas sobre los alimentos y debía ser debatido hoy en la Cámara de Diputados.

Es la iniciativa que busca marcar con un sello octogonal negro los empaques de productos que contengan exceso de azúcares, grasas, calorías o sodio.

El texto debía ser tratado hoy en una sesión especial que había sido convocada por el Frente de Todos, pero el oficialismo no consiguió el quórum y quedó nuevamente postergada.

El principal objetivo del proyecto es dejar a la vista de todas y todos los consumidores la presencia en alimentos y bebidas de altos niveles de los denominados «nutrientes críticos» (grasas totales, grasas saturadas, sodio, azúcares y/o calorías), según criterios basados en el «Perfil de Nutrientes»  de la Organización Panamericana de la Salud que sirve para clasificar productos ultraprocesados.

Según el proyecto, que ya tiene media sanción del Senado, los productos que sobrepasen los límites fijados por el organismo deberán tener en el frente de sus envases una etiqueta octogonal negra, con borde, letras de color blan y no podrá ser inferior al 5% de la superficie de la cara principal del envase. Dicha etiqueta debe advertir sobre el exceso del nutriente crítico que corresponda en cada caso:

  • «Exceso en azúcares»
  • «Exceso en sodio»
  • «Exceso en grasas saturadas»
  • «Exceso en grasas totales»
  • «Exceso en calorías»

Además, propone que el Consejo Federal de Educación promueva la inclusión de actividades didácticas y de políticas que establezcan los contenidos mínimos de educación alimentaria nutricional en los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario del país.

Otros modelos de etiquetado en el mundo

El proyecto de Ley sobre Etiquetado Frontal de Alimentos de Argentina replica esquemas similares que ya se aplican en otros países como Chile (2016), Uruguay (2018), Perú (2019) y México (2020). En Uruguay, un estudio de UNICEF encontró que, luego de su puesta en marcha, un 18% de los consumidores optó por no comprar un producto con octógonos y un 23% optó por opciones libres de advertencias.